NUESTRA HISTORIA
Diez moldes que no funcionaron.
Preciosa Machine empezó en la cocina de un restaurante, con alguien que hacía pastelitos todos los días y estaba harto de las herramientas que había.
NUESTRA HISTORIA
Preciosa Machine empezó en la cocina de un restaurante, con alguien que hacía pastelitos todos los días y estaba harto de las herramientas que había.
01
Hace dos años, mi papá me llamó con una observación simple: no existía un cortador de pastelitos.
Él lo sabía mejor que nadie. Es socio de un restaurante y los hacía a diario. Para cerrarlos tenía dos opciones, y las dos eran malas. Un cortador de sándwich, que está diseñado para pan de molde y no para masa rellena: incómodo, del tamaño equivocado, imposible de trabajar en cantidad. O cortadores genéricos de una calidad tan baja que ni siquiera deberían estar en contacto con comida.
No era un hueco de mercado que encontramos analizando datos. Era un fastidio que él vivía todas las mañanas.
02
Empezamos por lo más rápido: imprimir. Compramos una impresora y sacamos los primeros moldes.
Se rompían. La pieza cedía justo donde había que hacer fuerza, que es exactamente donde no puede ceder. Y el borde impreso no cortaba la masa: la aplastaba.
Hicimos más de diez prototipos. Cambiamos medidas, geometría, materiales. Cada versión iba a la cocina del restaurante y volvía con una lista de lo que seguía sin funcionar.
03
Ese es el grosor al que la masa se corta limpia y el borde sella sin romperse.
Ese número no salió de un catálogo ni de un cálculo. Salió de mi papá haciendo pastelitos todos los días durante meses, probando molde tras molde, hasta saber exactamente en qué punto la masa responde bien.
Es el tipo de cosa que solo sabe quien lo hace de verdad.
04
Padre e hijo. Él encontró el problema y diseñó la solución; yo me encargo de que llegue a tu cocina. Cuando escribes a Preciosa Machine, te contesta uno de los dos.